Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, Montes de Oca
Fachada de la iglesia Nuestra Señora de la Paz en medio de un jardín
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Nuestra Señora de la Paz

Fe y comunidad en Granadilla

Filial de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes

Una comunidad viva y acogedora que camina unida en la fe, la fraternidad y el servicio, formando parte de la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes.

Vista frontal de la iglesia Nuestra Señora de la Paz con su campanario y jardines
Nuestra historia

Nuestra historia

La comunidad de Nuestra Señora de la Paz nació con el deseo de acompañar a las familias de Granadilla, ofreciendo un espacio cercano para el encuentro con Dios y la vida comunitaria.

A lo largo de los años, gracias al esfuerzo y la generosidad de muchas personas, esta filial ha crecido y se ha fortalecido como un lugar de oración, celebración y servicio, manteniendo viva la fe que la vio nacer.

Hoy, Nuestra Señora de la Paz es una comunidad alegre y comprometida que sigue caminando, con la mirada puesta en Cristo, construyendo juntos un entorno más fraterno y solidario.

Nuestra vida comunitaria

Una comunidad que vive la paz

Cáliz litúrgico e ícono de iglesia

Celebración

Nos reunimos para celebrar la fe, especialmente en la Eucaristía, que nos une como comunidad y fortalece nuestro camino.

Biblia abierta e ícono de formación

Formación

Ofrecemos espacios de formación para crecer en el conocimiento de la fe y en la vida cristiana, acompañando a niños, jóvenes y adultos.

Manos unidas e ícono de fraternidad

Fraternidad

Vivimos la cercanía, el apoyo mutuo y la alegría de compartir la vida, construyendo vínculos que reflejan el amor de Dios entre nosotros.

Personas compartiendo alimentos e ícono de corazón

Servicio

Ponemos nuestros dones al servicio de los demás, especialmente de las familias de la comunidad, buscando siempre un entorno más justo y solidario.

Cruz sobre un paisaje de colinas y comunidad al atardecer

La paz también se
construye en comunidad

Nuestra Señora de la Paz nos invita a ser un lugar de encuentro con Dios y de cercanía entre las personas, donde la fe se vive en gestos concretos de acogida, diálogo y servicio, para edificar una comunidad más unida y fraterna.

“Bienaventurados los que trabajan por la paz”.
Mt 5, 9