Escuelas y comedores
Impulso a la educación y al acompañamiento de la niñez a través de escuelas y comedores para apoyar a las familias de la comunidad.
El Templo Parroquial Nuestra Señora de Lourdes es el corazón de nuestra comunidad parroquial, un lugar de encuentro con Dios, cuya historia ha estado marcada por la fe, el servicio y el crecimiento de nuestra gente.
Nuestra comunidad comenzó a tomar forma en 1912, cuando se inició la construcción del templo en la localidad de El Cas. El 11 de febrero de 1912, la comunidad empezó a ser conocida como Nuestra Señora de Lourdes. Tras el incendio de 1951, el templo fue reconstruido y la nueva iglesia fue consagrada el 11 de febrero de 1954. El 15 de enero de 1956 regresaron los jesuitas a Costa Rica e iniciaron aquí su servicio pastoral. Finalmente, el 11 de febrero de 1969 la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes quedó oficialmente constituida, consolidando una historia de fe, servicio y crecimiento junto a la comunidad de Montes de Oca.
“Una comunidad que, a lo largo de los años, ha hecho de la fe un camino de encuentro, servicio y esperanza.”
Se inicia la construcción del templo en la localidad de El Cas.
El templo sufre un incendio.
Se consagra la nueva iglesia el 11 de febrero.
Regresan los jesuitas a Costa Rica e inician aquí su servicio pastoral.
La parroquia queda oficialmente constituida el 11 de febrero.
El 11 de febrero de 1969, la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes quedó oficialmente constituida durante una solemne Eucaristía presidida por Mons. Carlos Humberto Rodríguez Quirós. Su primer párroco fue el P. Teodoro Bercedo García.
11 de febrero de 1969Solemne Eucaristía en la que la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes quedó oficialmente constituida.
A lo largo de su historia, la parroquia ha promovido diversas obras pastorales y sociales que han dejado una huella profunda en la vida de nuestra comunidad, manifestando el compromiso con la fe y la dignidad de todas las personas.
Impulso a la educación y al acompañamiento de la niñez a través de escuelas y comedores para apoyar a las familias de la comunidad.
Espacios de formación y promoción para mujeres, favoreciendo su desarrollo personal, familiar y comunitario.
Apoyo al Instituto de Ciencias para la Educación y la Religión (ICER), contribuyendo a la formación académica y humana de muchas generaciones.
Acompañamiento y cuidado de las personas adultas mayores a través del Hogar para Ancianos, como expresión concreta de la caridad y la solidaridad.
A lo largo de los años, diversos jesuitas han servido como párrocos, guiando con dedicación la vida de nuestra comunidad parroquial.